Hace ya demasiado que no escribo. Más vale tarde que nunca. Empezaré esta nueva etapa con una receta que últimamente cocino habitualmente. El arroz me encanta en todas sus formas y un Risotto en invierno es un plato único fenomenal, desde hace años es un plato de almuerzo de domingo pues la única pega que tiene es que se tiene que hacer en el último momento y es necesario estar delante del fuego durante su cocción. Dentro de sus muchas variantes prefiero empezar por esta receta pues es distinta y barata que ahora el bolsillo es primordial. Daré la versión original aunque todas los ingredientes se pueden cambiar por alguno más económico y aunque el resultado no es el mismo nos dará un plato bien apetitoso e inclusive mejor para los niños.
Ingredientes:
Como lo hacemos...
Ingredientes:
- 500 gr de arroz Carnaroli o Arborio (el segundo es más fácil de encontrar y económico aunque me encanta el primero)
- 200 gr de longaniza blanca
- 1 cebolla grande
- 150 gr de queso de cabra de rulo
- 1,5 l de caldo de carne
- Un vaso grande de vino blanco seco
- Dos cucharadas de aceite
- Perejil, pimienta negra y sal
Como lo hacemos...
- Hacemos la noche anterior un caldo básico de carne o pavo, intentaremos que tenga el mínimo de grasa y retirarle la que sobre la mañana siguiente. Lo ponemos en una olla y lo mantenemos tibio.
- Cogemos una olla de fondo ancho que sea baja y amplia. Calentamos el aceite a fuego medio, picamos muy fina la cebolla y la pochamos en él.
- Cuando está transparente la cebolla le incorporamos la longaniza cortada en dados de un cm aproximadamente (lo suficientemente pequeños para que quepan en un bocado). Subimos un punto el fuego.
- Echamos el arroz y removemos hasta que se haya impregnado todo él.
- Sin parar de remover añadimos el vino, cuando éste se haya reducido, bajamos al mínimo el fuego e incorporamos de cacillos de caldo.
- Conforme se vaya reduciendo el caldo se vuelve a añadirse más de igual forma hasta que el arroz quede al punto, momento en el que se añade el queso en dados.
- Sin dejar de mover se deja reposar hasta que el queso se funda y se mezcle con todo el arroz. Sólo falta rectificar de sal, pimienta al gusto y un poco de perejil, el verde siempre es necesario. Se sirve de inmediato.
Como ya comenté, el arroz se puede hacer un poco más sencillo. Usaríamos arroz redondo y queso filadelfia. Quitando el queso de cabra conseguimos un sabor más suave. Pasa de ser un plato principal de un almuerzo entre amigos a uno único para toda la familia.